14 agosto 2017

Nueva reseña por Rafael Serrano Ruiz



“Aprendí a expresar esos ratos de melancolía que todos tenemos a lo largo de la vida, y a disfrutar serenamente y con todos los sentidos del recuerdo que aun perdura en mi memoria de aquel día, en que se abrieron las puertas de mi corazón y entraron las letras”. 

Así́ es Jone Miren Asteinza. La sensibilidad y poesía que se aprecia en su relatos: “Ecografía interior” ó “Con sabor a moras” ó “la noche de las salamandras”, por poner varios ejemplos me sorprendió gratamente, pues juega con el lector llenándole de curiosidad, cubriendo todo el relato de una sensibilidad como muy pocos pueden lograr y al final , en una o dos frases da un toque sorpresivo que deja al lector con una sonrisa placentera en el rostro.

En una parte de sus relatos, critica el desgaste rutinario del amor, llegando incluso en algunos momentos a exponer el desamor más profundo, deseos de soledad, ansias de libertad incluso el planteamiento del temor para conseguir esa libertad post marital y qué hacer con ella. Critica actual hacia la violencia de género limitándose a la exposición en los pensamientos de los diferentes personajes. Valiente, comprometida y sensible.

Microvoces queda definida con una de sus citas:

La última vez que estuve sola, estuve ausente, pensando en una historia que nunca empezó pero que aún no acaba.

Voces de madrugada es un bello libro de relatos cortos escrito por Jone Miren Asteinza que me atrevo a incluir entre los mejores que han caído en mis manos entre los que incluyo a Hiromi Kawakami, Bolaño, Cortázar... por citar algunos autores que han dejado su huella en ese campo de la narración.